A fines del siglo XIX y comienzos del XX, surgió la ciencia de la genética a raíz de los estudios de Gregory Mendel y William Bateson, seguido por el descubrimiento de los cromosomas, el ADN y los genomas. Estos avances encajaron bien con la teoría de la selección natural, ya que lograron explicar el mecanismo por medio del cual se heredan los rasgos fisiológicos.
Como era de esperarse, no tardaron en aparecer diversas especulaciones en torno a una supuesta programación genética de ciertos aspectos del comportamiento humano, en particular el egoísmo, la agresión y el territorialismo. Incluso durante los años 1970 se intentó elevar al determinismo genético al rango de ciencia bajo el nombre de ‘Sociobiología’.
Sin embargo, tales supuestos carecen en absoluto de fundamento científico, y pese a los grandes avances en la genética, no se ha hallado ningún genoma que sirva a tales fines. Los sociobiólogos se limitan a atribuir explicaciones genéticas a comportamientos humanos en base a su preponderancia. Por ejemplo, si en la mayoría de sociedades el hombre sale a buscar el sustento para la familia mientras la mujer cuida el hogar, entonces en esa única base se le atribuye un origen genético. Es un argumento circular que confunde la observación con su explicación, como decir que si el 99% de los latinoamericanos son católicos es porque poseen un gen para el catolicismo.
martes, noviembre 20, 2012
¿Tenemos un ‘Instinto Asesino’?
Hemos visto cómo se desarrolló la noción de que el ser humano se encuentra circunscrito en sus actitudes y comportamientos a una supuesta herencia animal y las leyes que se creía operaban en el medio natural. Las teorías en las cuales se basaba esta visión del hombre ya han sido superadas por la ciencia y reemplazadas por otras más acordes con la realidad. Sin embargo, varias de las consecuencias de esas presuposiciones aún permanecen en forma de modelos mentales heredados. Una de ellas es la perspectiva según la cual el hombre es agresivo y violento por naturaleza.[i]
Un argumento empleado con frecuencia para justificar la guerra y otros actos de violencia, es que son determinados por un ‘instinto asesino’ en el ser humano. Algunos etólogos, científicos que estudian el comportamiento animal, han planteado la existencia de instintos humanos para el territorialismo, la agresión y la guerra. Sugieren que podrían haberse heredado durante nuestra evolución a partir de otras especies animales.
Sin embargo, en el proceso evolutivo nos hemos alejado tanto de las demás especies existentes, que su comportamiento poco o nada tiene que ver con el nuestro. Aunque compartiéramos algún pariente común hace millones de años, cada especie ha tomado su propio rumbo desde ese entonces en respuesta a sus situaciones particulares de vida.
Un argumento empleado con frecuencia para justificar la guerra y otros actos de violencia, es que son determinados por un ‘instinto asesino’ en el ser humano. Algunos etólogos, científicos que estudian el comportamiento animal, han planteado la existencia de instintos humanos para el territorialismo, la agresión y la guerra. Sugieren que podrían haberse heredado durante nuestra evolución a partir de otras especies animales.
Sin embargo, en el proceso evolutivo nos hemos alejado tanto de las demás especies existentes, que su comportamiento poco o nada tiene que ver con el nuestro. Aunque compartiéramos algún pariente común hace millones de años, cada especie ha tomado su propio rumbo desde ese entonces en respuesta a sus situaciones particulares de vida.
Etiquetas:
Cultura de Paz,
Naturaleza Humana
¿Tenemos un ‘Cerebro Violento’?
Uno de los argumentos que apoyan el modelo mental de una naturaleza humana agresiva, es la noción de que poseemos un ‘cerebro violento’. Específicamente se señala el ‘cerebro primitivo’ y el hecho de que éste posibilita a la persona volverse extremadamente violenta.
Etiquetas:
Cultura de Paz,
Naturaleza Humana
¿Somos Naturalmente Egoístas?
Otro de los modelos mentales que se desprenden de la concepción del hombre como animal racional, es el de que los seres humanos seamos egocéntricos y mezquinos por naturaleza. Según esta noción, los seres humanos sólo buscamos satisfacer nuestras propias necesidades, motivados únicamente por intereses personales.
Aunque muchos reconocen a estos rasgos como indeseables, creen que son inevitables debido a la naturaleza humana, no porque tengan pruebas científicas de ello, sino en base a la amplia popularidad que goza este supuesto. Además, muchas de las actuales instituciones sociales están organizadas en base a este mito del hombre egoísta, lo cual ha servido para reforzar este imaginario.
Etiquetas:
Cultura de Paz,
Naturaleza Humana
Naturaleza del Hombre como Ser Espiritual
En ensayos anteriores analizamos dos modelos mentales basados en la concepción del hombre como animal rational: los del ser humano como agresivo y egoísta por naturaleza. Concluimos que estos planteamientos no sólo carecen de fundamento científico, sino que operan como profecías que imponen su propio cumplimiento, resultando en la generación de una cultura de mezquindad y violencia.
En la presente sección conoceremos brevemente algunas concepciones del ser humano como ser espiritual, las cuales se pueden agrupar bajo tres perspectivas generales del hombre: su maldad innata, su bondad inherente y su doble naturaleza. En este caso, debido al carácter sensible del tema, nos limitaremos a describir los modelos mentales y sus efectos, sin cuestionar sus fundamentos filosóficos y religiosos, lo cual se dejará a criterio del lector.
En la presente sección conoceremos brevemente algunas concepciones del ser humano como ser espiritual, las cuales se pueden agrupar bajo tres perspectivas generales del hombre: su maldad innata, su bondad inherente y su doble naturaleza. En este caso, debido al carácter sensible del tema, nos limitaremos a describir los modelos mentales y sus efectos, sin cuestionar sus fundamentos filosóficos y religiosos, lo cual se dejará a criterio del lector.
Etiquetas:
Cultura de Paz,
Naturaleza Humana
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
