
¿Cómo he llegado a pensar del modo que se refleja en estas páginas? Creo que dos hechos han influido más fuertemente en mi pensamiento: mi formación y mi carrera profesional. En cuanto a la primera, fui criado parcialmente en una comuna cristiana llamada el “Brüderhof”, donde vivencié la realidad de la cooperación, el servicio mutuo y la lucha diaria contra las tendencias egoístas y agresivas del hombre y a favor de sus tendencias más generosas y pacíficas.
Crecí creyendo que, en el fondo, todo el mundo posee esas mismas características en mayor o menor grado, a excepción de aquellos pocos que sufren de alguna grave distorsión de su naturaleza humana. Esta actitud fue reforzada cuando a los 16 años me hice miembro activo de la Comunidad Mundial Bahá'í, la cual opera bajo una cosmovisión de la unidad orgánica de la raza humana, que subyace en su rica diversidad, y trabaja por la realización de esa unidad a todo nivel de la sociedad.
Por otra parte, mi formación superior fue en el campo de la psicología educativa, habiendo trabajado en diversos campos de la educación durante casi 30 años. Cuando un educador estudia al ser humano en general o a un individuo en particular, es con la intencionalidad de diagnosticar y remediar sus falencias o descubrir y cultivar sus fortalezas; jamás se le ocurriría hacer el esfuerzo necesario para estudiar a un educando sin algún propósito de intervención psicopedagógica.
Del mismo modo, ahora que mi carrera profesional ha tomado un giro hacia las ciencias sociales, me resulta difícil aceptar una epistemología meramente descriptiva y analítica, ya sea de la sociedad en general o de una colectividad en particular. Más bien, me encuentro constantemente preguntando de qué manera se puede superar tal o cual deficiencia social, o cómo se podría fomentar y replicar esta o aquella experiencia positiva.
Pero pensándolo bien, de eso se trata este blog... así que bienvenidos, adelante... agarra un café caliente, acerca una silla y conversemos...