domingo, diciembre 21, 2003

¿Hay Paradigmas en las CCSS?

Existen los “paradigmas” en las Ciencias Sociales? Hay quienes dicen que éstas nunca han tenido un paradigma, ni lo podrán tener jamás, al menos en un sentido puramente Kuhniano. El propósito del presente ensayo es explorar en qué sentido sí se puede hablar de paradigmas en las Ciencias Sociales y qué exigiría esto de las mismas.



1. ¿Qué es un Paradigma?

Según Thomas S. Kuhn, en su célebre libro “La Estructura de las Revoluciones Científicas”,1 el avance de las ciencias depende de la estructuración y reestructuración de “paradigmas” (del griego paradeigma: modelo, patrón, ejemplo). Define los paradigmas como “ejemplos aceptados de la práctica científica actual, que combinan ley, teoría, aplicación e instrumentación, y proporcionan modelos a partir de los cuales se manifiestan las tradiciones coherentes particulares de la investigación científica”.2

Según mi entendimiento del proceso, existe un período pre-paradigmático que se caracteriza por una búsqueda aislada y diversificada de respuestas (Fig. 1). Al predominar una de las respuestas, se forma un paradigma (Fig. 2), e inicia un período de ciencia “normal” o conservadora, durante el cual “los hombres cuya investigación se basa en paradigmas compartidos están sujetos a las mismas reglas y patrones en la práctica científica”.3 La ciencia normal responde a preguntas que corresponden al paradigma establecido, pero a la vez se van acumulando preguntas que no tienen tal cabida, generando así un creciente conflicto (Fig. 3). Finalmente, esta crisis da lugar a una revolución científica mediante un cambio radical o “desplazamiento” paradigmático (paradigm shift), comenzando una nueva etapa de ciencia normal en la cual la validez del viejo paradigma se ve disminuida a unos pocos elementos en su interior (Fig. 4). Y así sucesivamente.

PROCESO DE FORMACIÓN Y CAMBIO DE PARADIGMAS:
(1) Etapa Pre-paradigmática
(2) Paradigma Inicial (Ciencia Normal)
(3) Crisis Paradigmática (Pre-Revolución)
(4) Nuevo Paradigma (Ciencia Normal)

Hasta aquí no hay conflicto con las Ciencias Sociales; el problema surge al describir un paradigma como EL paradigma: una conquista científica universal, reconocida por la comunidad científica en un momento dado de la historia, sin la posibilidad de que coexistan dos paradigmas antagónicos. Además, Kuhn pretende describir el avance de LA Ciencia con su teoría, mientras que habría de preguntarse si alguna vez se ha producido una rotura tan limpia entre pasado y futuro en ciencia alguna, incluyendo la física.

Admito que puede haber existido un paradigma dominante que se haya llevado la gran mayoría del prestigio, financiamiento y poder que genera y acompaña el éxito científico. Sin embargo, sostengo que jamás ha existido ni existirá una sola ciencia monolítica en ninguna de las disciplinas. Si éste es el caso, nos encontramos ante un aspecto de la definición de paradigma Kuhniana que resulta demasiado estrecha como para aplicarse a ciencia alguna, mucho menos a las Ciencias Sociales, donde se admite y exige mayor amplitud que ningún otro ámbito científico debido a la naturaleza peculiar de su objeto de estudio.

2. Redefinición de Paradigma

Esta situación ha llevado a muchos autores, especialmente en los campos sociales, a enmendar la definición estrictamente Kuhniana, a fin de volverla más elegante y útil para sus fines. Por ejemplo, Marilyn Ferguson define el paradigma simplemente como “un armazón del pensamiento ... un esquema para comprender y explicar ciertos aspectos de la realidad”.4 Joel Barker agrega otros elementos, definiendo el paradigma como “un conjunto de reglas y disposiciones (escritas o no) que hace dos cosas: 1) establece o define límites, y 2) indica cómo comportarse dentro de los límites para tener éxito”.5

Reuniendo estas y otras tentativas de descripción, propongo definir el paradigma básico como un modelo cuyos límites definen su alcance, reglas y medios de trabajo. Como modelo, a la vez delimita el campo de acción y representa la percepción o comprensión del mismo. Posee ciertas reglas respecto a cómo comportarse dentro de ese campo para lograr el éxito, para lo cual es necesario contar con algunos medios o instrumentos propios del campo para trabajarlo.

Puede existir cualquier número de paradigmas simultáneamente, pero ninguno puede salir de sus límites sin dejar de existir como tal. En este sentido más amplio, puede obedecer a un paradigma cualquier actividad organizada, desde un deporte hasta la labor del filósofo, pasando por la del científico social. Es cierto que Kuhn ha objetado este uso más amplio de su teoría, pero como nadie es dueño de la ciencia, ésta avanza cuando sus teorías contestan cada vez mayor número de preguntas en formas cada vez más elegantes.

Según esta definición, se puede considerar a los diversos “-ismos” de las Ciencias Sociales (Evolucionismo, Difusionismo, Estructuralismo, Funcionalismo, Racismo Científico, Neo-evolucionismo, etc.) como distintos paradigmas. Pues cada uno es un modelo de la realidad, definido por una serie de leyes, teorías y/o hipótesis, así como un conjunto de reglas que delimitan las posibilidades de acción y los medios de investigación.

Esta situación no representa una etapa pre-paradigmática de las Ciencias Sociales, sino la coexistencia de distintos paradigmas, pues ninguno puede salirse de sus límites sin convertirse en otra cosa. En ciertos momentos uno u otro ha dominado el pensamiento social, aunque quizás ninguno tanto como el paradigma iniciado por Isaac Newton dominó la física. Respecto a si será posible que aparezca un Newton de las Ciencias Sociales, hay quienes opinan que ha habido ya tres “Newtones”, a saber, Freud, Wittgenstein y Heidegger.

3. El Cambio de Paradigmas

Kuhn explica dos razones por las que es difícil cambiar de paradigma: primero, no contar con la tecnología o los equipos necesarios para resolver los problemas que quedan fuera de él; y segundo, no estar preparados para la revolución.6 El cambio de paradigmas no es fortuito; es necesario madurar dentro de un paradigma, mediante el ejercicio de la “ciencia normal”, hasta estar listos para dar paso a otro.

Sin embargo, Feyerabend menciona (aunque en otro contexto) otra traba que puede determinar la supervivencia de un paradigma más allá de su vida útil. Se trata de la “función conservadora” de “la propaganda y la coerción” ejercida por los “defensores del estatus quo”, que hace “muy difícil distinguir entre la fuerza lógica y el efecto material” de sus argumentos”. Dichos argumentos toman el carácter de “adoctrinamiento” cuando el efecto que surten se adscribe “más a su repetición física que a su contenido semántico”. En esta situación, “la voz de la razón no es sino un post-efecto causal del entrenamiento” que se ha recibido.7

A la hora de romper un paradigma en esta etapa anquilosada, se necesita de un enfoque al estilo “todo vale” de Feyerabend para romper los esquemas y “salirse del cuadrado” que impide ver más allá del paradigma dominante y generar los “ejemplares” de algo nuevo a los cuales hace referencia Kuhn. En estos casos, no es nada sorprendente que Feyerabend recomiende una “metodología anarquista”, para romper con tales paradigmas; que más bien resulta ser una actitud “razonable y absolutamente necesaria para el desarrollo del conocimiento”. Pues “no hay una sola regla, por plausible que sea, ni por firmemente basada en la epistemología que venga, que no sea infringida en una ocasión o en otra”.8

Desafiar al paradigma establecido requiere de valentía pues, citando nuevamente a Feyerabend, “las teorías llegan a ser claras y ‘razonables’ sólo después de que partes incoherentes de ellas han sido utilizadas durante largo tiempo”.9 Esto significa que hay que estar dispuesto a sacrificar la comodidad de lo sabido y enfrentar la angustia de lo desconocido. Según Einstein, el secreto del genio no reside en su cuociente intelectual, sino en su paciencia para mantenerse ante el abismo de la duda, sin taparlo con lo primero que se preste (que suele ser lo mismo de siempre), hasta que llegue una respuesta realmente buena. Según Kuhn, este es un acto de fe:

El hombre que acoge un nuevo paradigma en una etapa inicial a menudo debe hacerlo desafiando la evidencia que proporciona la solución de problemas. Es decir, debe tener fe en que el muevo paradigma tendrá éxito en solucionar los múltiples grandes problemas que enfrenta, sabiendo sólo que el antiguo paradigma ha fallado en la solución de unos pocos. Una decisión de esa clase sólo puede efectuarse con fe.10

4. Los Modificadores de Paradigmas

Quienes han sido capaces de lograr esto, generalmente NO han sido los grandes baluartes de la vieja vanguardia. En unos pocos casos los “modificadores de paradigmas” son disidentes allegados quienes inician un cambio desde adentro. Pero más a menudo son jóvenes novatos cuya inexperiencia los hace ingenuos respecto a lo que “se puede” y “no se puede” hacer. También pueden ser intrusos que llegan desde otras disciplinas con una forma diferente de ver el mundo.

¿Cómo aprovechar a estos “modificadores de paradigmas”? El disidente haría bien en considerar la “metodología pluralista” recomendada por Feyerabend, que consiste en “proceder contrainductivamente además de inductivamente, ...inventar y elaborar teorías que sean inconsistentes con el punto de vista comúnmente aceptado”.11

Tratándose de los novatos e intrusos, es necesario buscar activamente sus puntos de vista antes de que aprendan el viejo paradigma y adquieran la “ceguera paradigmática” que se trata a continuación. Lo principal es saber suspender el juicio hasta haber comprendido bien las “locuras” que traen.

5. La Ceguera Paradigmática

El disidente, el novato y el intruso ven al mundo de otra forma, una forma que los habitantes del viejo paradigma son incapaces de percibir. Por ello, para poder entenderlos, según Kuhn, hay que saber escucharlos como estuviesen hablando en otro idioma; pues hasta aprender su lenguaje, no se podrá comprender lo que dicen. Nuevamente citando a Kuhn:

En cierto sentido que no consigo explicar, quienes proponen los nuevos paradigmas practican sus intercambios en mundos diferentes... Al practicar en mundos diferentes, los dos grupos de científicos ven cosas diferentes cuando miran desde el mismo punto en una misma dirección. De nuevo, eso no quiere decir que pueden ver lo que deseen. Ambos miran el mundo y lo que miran no ha cambiado. Pero en algunas áreas ven cosas diferentes, y las ven en diferente relación unas con otras. Por eso, una ley que no puede ser demostrada por un grupo de científicos puede parecerle intuitivamente obvia a otro.12

El clásico evolucionismo social linear es un buen ejemplo de esto. Es digno de notarse que Emilio Durkheim, quien promueve la eliminación de todo preconcepto, no obstante escribe en el mismo párrafo acerca de “sociedades inferiores” y otras “más elevadas”.13 No se daba cuenta de sus propios preconceptos, aún mientras hablaba de la necesidad de eliminarlos.

Quizás sea por esto que Adam Smith describe al paradigma como “un conjunto compartido de supuestos, ...la manera cómo percibimos el mundo; agua para el pez”,14 y Willis Harmon afirma que “un paradigma predominante rara vez, si acaso, se enuncia explícitamente; existe como una comprensión tácita e incuestionable que se transmite a generaciones sucesivas más por experiencia directa que por medio de la enseñanza”.15

En otras palabras, debido a este fenómeno de la ceguera paradigmática, sólo somos capaces de percibir el perfil de nuestro paradigma desde la perspectiva otro paradigma que nos coloca fuera de él y nos da la perspectiva de un observador externo. De otra forma, quedamos atrapados en su interior como los proverbiales peces que no saben que están en el agua por que nunca han estado fuera de ella. Como dice Smith, “Cuando estamos en medio de un paradigma, es difícil imaginar ningún otro paradigma”.16

¿Será posible que, debido al fenómeno de la ceguera paradigmática, quienes defienden el actual paradigma dominante de las Ciencias Sociales, no serán capaces de percibirlo hasta contraponerlo con otro?

6. El Metaparadigma

Esto nos lleva a un último concepto de paradigma. Nos hemos referido ya a los paradigmas básicos que agrupan a diversas teorías y programas de investigación, y a los paradigmas dominantes que alcanzan un estátus de privilegio en el quehacer científico de una disciplina. Pero además se puede hablar en sentido más metafísico de un “metaparadigma” que determina la forma como una comunidad científica percibe el mundo, los supuestos básicos que subyacen en sus diversos paradigmas, aún cuando éstas aparentemente se contradigan entre ellos en ciertos aspectos. Este metaparadigma es tan poderosa que establece una verdadera hegemonía del saber; si un científico desea ser tomado en serio, debe inscribirse dentro de los límites amplios descritos por él.

Un ejemplo clásico de esto es el paradigma newtoniano de la física mecánica. En primer lugar, se estableció como metaparadigma epistemológico por ser la ciencia que sirvió de modelo universal para las demás que, como las Ciencias Sociales, luchaban por “destetarse” de la madre filosofía. En segundo lugar, debido a sus implicaciones filosóficas, el paradigma newtoniano ha legado al mundo occidental (y por su intermedio al resto de latitudes) un metaparadigma del mundo, casi una cosmovisión, que es a la vez materialista, mecanicista, determinista y reduccionista.

7. El Limbo Paradigmático

Mientras tanto, la física newtoniana ha sido reemplazada por la “nueva física”, y éstas cuatro concepciones han sido reconocidas como irrescatablemente viciados. No obstante, las demás ciencias que se forjaron en su molde, y en particular las sociales, parecen no haberse desayunado aún de este hecho y siguen arrastrando el peso muerto de un metaparadigma vetusto y caduco. Esto es acaso por que el materialismo, mecanicismo, determinismo y reduccionismo forman supuestos subyacentes que no han sido ampliamente cuestionados y que por tanto permanecen, en su mayor parte, inconscientes. Su salvación, como lo señalara Bourdieu, consiste en “volver consciente lo inconsciente”.17

Estos vicios mortales en el metaparadigma de las Ciencias Sociales han determinado su incapacidad para responder a gran parte de la problemática social actual, limitándose los cientistas sociales a hablarse entre sí en vocablos tan altisonantes como vacíos, en una especie de monólogo disciplinario. En respuesta, autores como Foucault han cuestionado seriamente la capacidad de la ciencia para tratar adecuadamente la problemática humana y social. Han abandonado el viejo metaparadigma, pero, no teniendo otro que lo reemplace, se han quedado en una especie de “limbo paradigmático” llamado Postmodernismo.

En vez de lanzarse a la búsqueda un nuevo paradigma capaz de contestar las preguntas acuciantes de hoy, los autores postmodernistas parecen haberse dejado vencer, afirmando que los problemas son intratables. Es como el niño que ha crecido tanto que sus zapatos viejos aprietan y lastiman sus pies, pero que no puede conseguir otro par más grande, así que opta por andar descalzo. Parecemos haber llegado a una situación similar a la de la oficina de patentes estadounidense, que a mediados del Siglo 19 estaba por cerrar sus puertas, ¡so pretexto de que todo lo que podía ser inventado ya se había patentado!

8. El Futuro de las Ciencias Sociales

Mucho se ha hablado del atraso de las Ciencias Sociales con respecto a las demás ciencias, lo cual señala la necesidad (por no decir inminente posibilidad) de hallar un paradigma que genere una explosión de investigaciones y descubrimientos sin parangón. Pero, ¿en dónde buscar un nuevo paradigma que las rescate de este limbo? Yo sugiero que un buen lugar donde comenzar podría ser la formulación de analogías con las mismas ciencias que nos metieron en este lío.

Si los fundamentos filosóficos de las Ciencias Sociales, heredados del viejo paradigma de la física, han sido reconocidos como viciados, iniciemos por ahí a desyerbar el huerto, desechando lo inútil. Luego, si existe una “nueva física” que ha producido ya algunas implicaciones filosóficas valiosas, cosechemos aquello que es aplicable a las Ciencias Sociales y sembremos esas semillas en el huerto. Sería interesante, por ejemplo, investigar la aplicación de la Teoría de Sistemas a las Ciencias Sociales.

Hay otra ciencia natural, que se ha adelantado a las Ciencias Sociales en la tarea de liberarse de las cadenas del materialismo, mecanicismo, determinismo y reduccionismo, y que también podría constituir una fuente de inspiración y analogías. Se trata de la “nueva biología”, que inclusive le ha dado un nombre a su nuevo paradigma, bautizándolo “Organicismo” (seguramente para mayor contraste con el mecanicismo). ¡Cuánta riqueza insospechada podría generar una reinterpretación organicista de la sociedad y cultura humanas!

Tengo la seguridad de que, una vez que las Ciencias Sociales se sacudan su estupor y se levanten de la ciénaga que las agobia, no necesitarán de más analogías prestadas de las ciencias naturales para poder alzar su vuelo hacia el sol. Quizás entonces podamos decir, con uno de los entrevistados de Kuhn: “Han caído los velos que cubrían mis ojos”.18


Referencias:

1. Kuhn, Thomas S. “The Structure of Scientific Revolutions”. México: Fondo de Cultura Económica, 1975.

2. Kuhn, p.10.

3. Kuhn, p.10.

4. Ferguson, Marilyn, “La Conspiración de Acuario”. Los Ángeles: J. P. Tarcher, 1980, p. 26.

5. Barker, Joel Arthur, “Paradigmas – El Negocio de Descubrir el Futuro”. Bogotá: McGraw Hill, 1995, p. 35.

6. Kuhn, p. 84.

7. Feyerabend, Paul K. “Contra el Método – Esquema de una Teoría Anarquista del Conocimiento”. Barcelona: Editorial Ariel, pp. 16-18.

8. Feyerabend, pp. 15-16.

9. Feyerabend, p. 21.

10. Kuhn, pp. 157-158 .

11. Feyerabend, p. 23-4.

12. Kuhn, p. 150.

13. Durkheim, Emilio, “Las Reglas del Método Sociológico y otros Escritos sobre Filosofía de las Ciencias Sociales”, Capítulo II, “Reglas Relativas a la Observación de los Hechos Sociales”. Madrid: Alianza Editorial, p. 92.

14. Smith, Adam, “Power of the Mind”. Nueva York: Ballantine Books, 1975, p. 19.

15. Harmon, Willis, “An Incomplete Guide to the Future”. Nueva York: Norton, 1970.

16. Smith, p. 19.

17. Bourdieu, Pierre, et al., “El Oficio del Sociólogo – Presupuestos Epistemológicos”. Siglo XX Editores.

18. Kuhn, p.122.

1 comentario:

Víctor Manuel Ramos dijo...

¡Librémonos de la ceguera paradigmática!

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