lunes, septiembre 19, 2005

Casas y la Vinculación Social

Lo que sigue es un análisis crítico del artículo “La Investigación sobre los Actores Sociales en el Campo: Formas de Producción y Transferencia Interactiva de Conocimientos” por Rosalba Casas.

Estos apuntes para la discusión fueron presentados ante el Segundo Seminario sobre la Vinculación Social, realizado el día 12 de septiembre del 2002 en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM bajo el título de “Construcción de Conceptos y Metodologías para la Vinculación social en el Sector Rural”. Se trata del seguimiento de un primer seminario, realizado en el año 2000, titulado “Vinculación de la investigación con los actores sociales del campo mexicano – experiencias de vinculación”.



El trabajo de Casas se divide en tres secciones: (1) la investigación interactiva; (2) la transferencia de conocimientos en la vinculación social; y (3) problemas y temas pendientes de discusión sobre las prácticas de la investigación social interactiva y la vinculación social.

Para los fines de la presente síntesis, sin embargo, me concentraré en un análisis comparativo entre lo que la autora llama el Modo 1 y el Modo 2 de generación de conocimientos. Casas inicia su exposición aclarando que los principios rectores (el “ethos”) de la ciencia deben considerarse preceptos más que reglas precisas.

La ciencia no es una caja negra pasiva, sino un sistema dinámico que cambia ante estímulos tanto internos como externos, como son las presiones políticas, económicas e industriales. Supongo que actualmente una de estas presiones es la disponibilidad de recursos financieros para un trabajo en el campo, que requiere de nuevos enfoques.

¿Quiénes generan el conocimiento? En el Modo 1, se realiza desde la academia, en las universidades y los institutos de investigación, mediante un trabajo “de escritorio”, seguido por una labor de “extensión” hacia el campo. En el Modo 2, se desarrolla en forma interactiva o conjunta con los mismos actores sociales estudiados, los mismos sujetos y beneficiarios del proceso de investigación, en un proceso de interaprendizaje.

Los investigadores, las agencias de financiación, grupos de usuarios y organizaciones interactúan a lo largo del proceso, incluyendo la identificación del problema u objetivo central, definición de la agenda de investigación, selección de los proyectos, ejecución de los mismos, el planteamiento de propuestas de solución, y la aplicación de los resultados.

¿Cómo se decide qué conocimiento ha de ser producido? En el Modo 1, los problemas son definidos en un ámbito académico y disciplinario de análisis teórico. Los académicos identifican el problema y determinan su solución, en base a criterios que a veces poco tienen que ver con las necesidades reales en las bases de la sociedad y más responden a los intereses del donante o del organismo ejecutor.

En el Modo 2, cada uno de los actores sociales juega un papel tanto en la identificación del problema como en su solución. La interactividad permite detectar problemas relevantes, que requieren ser atendidos mediante la investigación. Como resultado, los objetivos de la investigación suelen priorizar las necesidades de las comunidades. Incluso se cuestiona “hasta dónde le corresponde a las universidades y centros de investigación públicos participar en la solución de los problemas y qué otros actores deben participar en ello”.

¿Cómo se genera el conocimiento? En el Modo 1, la metodología toma la forma tradicional y familiarmente conocida de la investigación lineal, caracterizada en términos muy generales como “EL método científico”, que se procura aplicar tanto en las ciencias sociales como naturales.

El Modo 2 constituye nueva forma no lineal de coproducción y sistematización interactiva del conocimiento mediante la investigación–acción o aplicada, en conjunto con los actores sociales involucrados. Abarca diversas metodologías como la investigación participativa, la investigación compartida, la coinvestigación, la investigación coparticipativa, la investigación–acción–diagnóstico participante, y la ciencia social interactiva. Estos métodos generan un proceso de aprendizaje entre dos culturas, pues participan criterios académicos y no académicos y se combinan conocimientos tradicionales con los académicos.

¿En dónde se genera el conocimiento? El Modo 1 opera dentro de un contexto disciplinario y académico, en las universidades y los centros de investigación, mediante un trabajo predominantemente de escritorio. Ha sido caracterizado como la “torre de marfil”, un lugar aséptico, lejano del mundo real y sus problemas reales.

El Modo 2 se produce en un contexto de aplicación, en el lugar de trabajo, en contacto directo con los actores sociales. No reemplaza al Modo 1, sino que opera simultáneamente, aunque en distintos contextos, pudiendo coexistir con el Modo 1, especialmente en un contexto académico.

¿Cómo se organiza el trabajo y quién hace qué? En el Modo 1, las formas de organización son regidas por las normas de la ciencia, siendo institucionalizado en las estructuras universitarias. Es jerárquico, con estructuras verticales, universales y fijas.

El Modo 2, en cambio, es heterogéneo y no jerárquico. Se da en formas de organización diversas entre los investigadores académicos y los productores en el campo, siendo organizado de maneras pasajeras y heterogéneas. El investigador externo a veces sirve de gestor, orientador y coordinador de los grupos sociales, al estilo del “consultor colectivo”, pero para ello, debe combinar los conocimientos del aparato académico con una comprensión de las comunidades donde trabaja.

No se debe percibir los dos modos como mutuamente excluyentes, sino como direcciones en un continuo en el que pueden combinarse enfoques académicos y verticales con enfoques de gestión participativa, como sugiere Grammont, o una “interactividad más fuerte o más débil” (Caswill y Shove).

¿Qué se hace con los resultados y quién se beneficia? En el Modo 1, las formas clásicas incluyen la publicación de artículos, libros y patentes, y la organización de congresos, seminarios y debates, por lo general dirigidos a audiencias académicas. Se hace formación de recursos humanos mediante la docencia y la dirección de tesis. Su socialización puede ser mediante proyectos de “extensión”, asesoría o asistencia técnica, y capacitación, lo cual suele darse dentro del marco de unas relaciones verticales y unidireccionales. No se responsabiliza de la solución misma de los problemas en el campo.

En el Modo 2, la investigación–acción y el inter–conocimiento que sirve para su aplicación práctica e inmediata a la resolución de problemas reales, tanto sociales como materiales y de producción, así como la generación de proyectos alternativos que mejoren las formas de producción u organización. Se integra la demanda social con la oferta de conocimientos. Esto involucra mucha comunicación, transmisión y divulgación de información y conocimientos en forma horizontal y multidireccional entre diversos actores, quienes se benefician mutuamente de las experiencias y los conocimientos de los demás. La experiencia participativa fortalece la democracia participativa en varios ámbitos.

Además sirve para la formación de los estudiantes universitarios, quienes a su vez se convierten en agentes de cambio en las comunidades. También es diseminada en forma de casos de estudio a ser replicados en otros lugares, incluyendo a audiencias no académicas. Puede resultar en aportes teóricos, conceptuales y analíticos, y ser transmitido por los canales académicos. Sin embargo, no debe confundirse con la “investigación aplicada” que no involucra ni se dirige a las bases.

¿Cómo se controla la calidad? En el Modo 1, Se logra mediante la aplicación relativamente rigurosa un mismo “método científico”, siendo los resultados validados y evaluados por la comunidad de especialistas según criterios académicos. En el Modo 2, se realiza el control de calidad en sus dimensiones cognitivas sociales, económicas, ambientales y políticas. Se mide por el impacto en las formas de organización y las prácticas productivas. No siempre se tiene éxito, por lo que requiere de constante seguimiento de procesos, evaluación de resultados y transmisión de los conocimientos generados.

En cuanto a la vinculación o el relacionamiento, en este contexto hace referencia a “los procesos de interacción entre las instituciones que generan el conocimiento y quienes lo utilizan”. En el Modo 1, se usa más la vinculación tecnológica, centrada en la transferencia unidireccional de la tecnología (entendida como aparatos y métodos importadas desde afuera, no como soluciones generadas a nivel local). A menudo se caracteriza por la desconfianza, debido a supuestos de superioridad por parte del agente externo y de dependencia por parte de las comunidades.

En el Modo 2, la norma es la vinculación social, centrada en la transferencia interactiva de conocimientos, que no necesariamente son técnicos. El contacto estrecho con la gente y el intercambio horizontal de experiencias y conocimientos, generan relaciones informales y de confianza, lo cual facilita grandemente el trabajo.

El Modo 1 suele ser unidisciplinario o interdisciplinario, que procura un consenso teórico entre los investigadores participantes que guía los esfuerzos de solución de un problema. El Modo 2 es más bien multidisciplinario o transdisciplinario, es decir, enfocado en la solución de un determinado problema que se ubica fuera de los confines o va más allá de una sola disciplina. El Modo 1 es monosectorial o bisectorial, construyéndose redes únicamente dentro de las universidades, o entre éstas y los productores rurales.

El Modo 2, en cambio, es multisectorial, pues trabaja mediante la creación de redes entre diferentes actores, cuya permanencia en el tiempo puede resultar otro fruto de la interacción. Involucra la estrecha colaboración de muchos actores a través del proceso de producción de conocimientos y generación de consensos. Así se establecen puentes entre los sector público y privado, productivo y académico, local, regional, nacional e internacional, ONG's, organizaciones de productores, etc. Se cuestiona incluso quién debe ser el encargado de establecer estos puentes.

En el proceso de nacimiento del Modo 2, han surgido tensiones mutuas entre los dos modos. Muchas universidades y los centros de investigación se sienten amenazados por las nuevas prácticas. Consideran que están “poniendo en juego la integridad de la empresa científica” al modificar su concepción del método científico. Opinan que la investigación interactiva es pobre en cuanto a la generación de aspectos teóricos y conceptuales y temen que se puedan politizar las intervenciones.

Por tanto, el Modo 2 cuenta con poco reconocimiento institucional, lo cual resulta en graves restricciones y evaluaciones negativas para quienes lo practican, por lo que existe una creciente preocupación por que sea reconocido en la academia, tanto en el Tercer Mundo como en los países desarrollados. Sus defensores opinan que con frecuencia la investigación académica es pobre en cuanto a la generación de conocimientos aplicables y útiles en la resolución de problemas prácticos, y que carece de responsabilidad social, mientras que el Modo 2 es más reflexivo y toma en cuenta valores e intereses de otros grupos.

La autora no parece haberse imbuido plenamente con el espíritu de la nueva metodología. Hace referencia, por ejemplo, a que ”el conocimiento nuevo se crea en interacción entre los investigadores y sus audiencias”. Distingue entre el “conocimiento tradicional”, “ordinario” y “tácito”, versus el “conocimiento nuevo”, “científico” o “teórico”, dando a entender que lo tradicional es menos científico que lo moderno, pese a que los mismos métodos – de deducción e inducción, de ensayo y error, de reflexión sobre la acción – son utilizados para la generación de conocimientos en ambos campos. Diferencia entre “lo rural” y “lo científico”, como si rural implicase no–científico, o el quehacer científico fuese eminentemente urbano.

Opina que “la academia no puede ser responsable de la solución misma de los problemas en el campo” y, además, que “la creación de instancias institucionales dentro de las universidades que se encarguen de promover estas actividades, no parece ser la vía idónea de vinculación. Esto es muy cierto cuando se piensa en la conformación y estructura tradicional de la universidad. Sin embargo, experiencias innovadoras como la Universidad Rural, diseñada y operada por FUNDAEC en Colombia, sugieren que una profunda reforma de la academia ES posible, además de necesaria si ésta ha de acercarse más a las bases de la sociedad.

Sería interesante aplicar este trabajo al análisis de la actitud de algunos profesores de las diversas disciplinas sociales en las universidades del Ecuador. Para muchos de ellos, la ciencia social sirve únicamente para realizar análisis (función del pasado), mas no para resolver problemas (función del futuro). Su resistencia a considerar otros enfoques es comprensible, pues es más cómodo seguir haciendo las cosas de la forma como siempre se han hecho. Lo que describe Casas es prácticamente de un nuevo paradigma epistemológico y metodológico.

Es bien sabido que, al cambiarse un paradigma, quienes eran los expertos en el paradigma anterior se vuelven principiantes en el nuevo. Antes, eran los campesinos quienes luchaban debían esforzarse para aprender nuevas formas de pensar; ahora son los académicos. Quizás mediante las prácticas de campo que realizan los estudiantes, cuando éstos lleguen a ser investigadores y profesores, no les será tan difícil aceptar y promover estas nuevas modalidades de trabajo intelectual.

(19 de septiembre de 2005)

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